sábado, 20 de enero de 2018

Cartas de amor - Reseña


"Yo la amaba..."

Ha sido "Cartas de amor", obra escrita en 1.988 por el dramaturgo norteamericano A.R. Gurney, la elegida por Julia Gutiérrez Caba para, junto a Miguel Rellán y bajo la dirección de David Serrano, regresar tras casi quince años de ausencia de nuevo al teatro.
 Sobre un escenario fijo, dos inmensos actores, la voz y la palabra dando vida y emoción a la historia de un amor latente en unas cartas que del tiempo y el olvido resguardan las esperanzas, los sueños, las alegrías, las decepciones, las heridas, los fracasos... las ilusiones compartidas siempre desde la distancia y durante más de cincuenta años por dos enamorados que muy brevemente alcanzarán a materializar su amor. 
Frente a nosotros, al completo pasan sus vidas en la lectura de unos textos que comienzan en la infancia y no habrán de detenerse ya hasta el momento presente. Una mirada, un matiz de la voz, un cambio de tono, de postura, ligeros toques de iluminación... son estos pequeños y sencillísimos detalles los que hacen avanzar la historia y muestran claramente el paso del tiempo, el estado de ánimo, las dudas, los malentendidos, los miedos, las cobardías, los arrepentimientos, las derrotas, los sentimientos de los personajes en cada etapa de su vida. Ese permanente contraste que en la obra subyace entre deseo y realidad.

Brillantes interpretaciones repletas de ternura y sensibilidad, de emoción, sutileza y sinceridad. Una obra magnífica y muy conmovedora, divertida e irónica por momentos, amarga y dolorida en otros, que por su estructura, aun con otro tono y diferente tema, inevitablemente recuerda a la también extraordinaria "Charing Cross Road" de Helene Hanff. Puro teatro.

jueves, 11 de enero de 2018

Reto "Serendipia recomienda 2.018"


Por primera vez participo este año en el reto de lectura propuesto por Mónica Gutiérrez Artero (Serendipia). El reto consiste en que cada participante recomiende  tres libros no muy conocidos y previamente reseñados en su blog añadiendo una entrada como esta y enlazando las reseñas correspondientes. En una segunda fase habrá que elegir tres de los libros recomendados por el resto de participantes, leerlos y reseñarlos en el propio blog.
Estas son las bases: Serendipia

Y estas mis recomendaciones:

"Oculto Sendero". Novela hasta ahora inédita y de carácter autobiográfico de Elena Fortún (autora de los cuentos de Celia) que narra la historia de una mujer diferente e incomprendida por la sociedad de su tiempo. Irónica, divertida, desgarrada, dolorida...

"Elithabeth y su jardín alemán" de Elithabeth Von Armin. Relato en forma de diario que encubre una tremenda crítica a la sociedad de finales del S.XIX y al papel que en ella desempeñan las mujeres.


"El amor te hará inmortal" de Ramón Gener. Bellísima historia sobre música, sentimientos, emociones... Sobre la importancia del amor y la memoria.

lunes, 8 de enero de 2018

La leyenda del payaso triste


No sé por qué sucede pero sé bien lo que muchos de vosotros −demasiados, diría− veis en mí. Con absoluta claridad lo percibo cada noche cuando terminada la función, oscuro y vacío el escenario, algo preso todavía de mi propio personaje, siento como esquivan vuestros ojos los míos si por azar un instante con ellos se cruzan, como un extraño pudor −¿tal vez compasión?− de rubor de inmediato tiñe entonces vuestro semblante.
 Es la leyenda que consigo arrastran todos los payasos del mundo: bromas, juegos, ropas de colores y alegre maquillaje que sin duda un mundo de lágrimas, dolor y muy ocultas heridas, apenas un instante disfrazan...
Tanto y tanto esta fábula se extendió que imposible resulta ya negarla.
Mas, creedme, no es cierta. Si concluida la función no halláis en el rostro del payaso una sonrisa, no juzguéis su mueca tristeza o amargura, no lo es. A vosotros su más bello tesoro regaló ¿no lo veis? e igual que tras la oscuridad alumbra siempre el nuevo día, al amanecer mil risas nuevas el payaso inventará. Esforzados artesanos de la alegría nosotros somos, debéis saber. Guardianes únicos de un conjuro que del tiempo y el olvido con ternura infinita resguardamos.



Imagen: Thomas Hoepker

sábado, 6 de enero de 2018

Amarga traición


Desamparados e incrédulos todavía, incapaces de afrontar su nueva situación ni de entender por qué de golpe y sin aviso se eclipsó su magia y su poder, por qué dejaron en un instante de ser centro de atención, de recibir alabanzas y miradas chispeantes para, roto el hechizo, encontrarse ahora sin motivo alguno −eso creen− inmersos en tan inesperada y terrible oscuridad, espantados se preguntan todos ellos qué ocurrió, cómo fue que los abandonaron en ese infame e inhóspito lugar.
Y tan asustados y tristes están... Amontonados unos sobre otros, en busca de un consuelo que empiezan a intuir no hallarán hasta mucho mucho tiempo después: el día que alguien, con una sonrisa tal vez en los labios y una ilusión en el alma, alcance de nuevo el altillo del armario donde −indiferentes y crueles, sin el más leve atisbo de remordimiento− hoy los abandonan a su suerte para, desde su fondo más oscuro, devolver entonces a la vida de nuevo el mágico cofre que, del tiempo y el olvido, resguarda las luces, el brillo y los colores, la  alegría, la inocencia y la ternura, de los más dulces, embrujadores,  bellos y cautivadores días del invierno.



Imagen: Pinterest

lunes, 1 de enero de 2018

Cuento de Navidad


El día en el parque de atracciones había sido largo y agotador. Monótono como todos los de aquella semana maldita. Almibarado hasta la náusea. Un día más. Un día como otro cualquiera, vaya. Y, por más que en ello me esfuerce, no soy capaz de recordar nada especial, la más nimia diferencia que hiciera presagiar lo que a punto de ocurrir estaba. 
Yo fui la única culpable, lo reconozco, pero no esperen de mí arrepentimiento, a estas alturas del cuento ya deberían saber que nunca fue ése mi punto fuerte.
En fin, creo simplemente que mi proverbial paciencia se agotó de golpe y, bueno, tal vez estuviera un poquito celosa, no lo niego. Tantos pequeñines galopando felices, gira que te gira en los caballitos de la noria, tanta sonrisa manchada de algodón de azúcar, tanta navideña ingenuidad, tanta candidez, tanto osito de peluche... ¡Agh!.
Y yo, allí. Sola. Sin nadie a quien atizar algún que otro escobazo. Comprenderán mi drama. De vez en cuando incluso las brujas necesitamos algo, una pizquita al menos, de diversión y harto desagradable −¡no alcanzo a explicar cuánto!− es de por sí época tan aciaga para nosotras.
Así que, sin apenas darme cuenta −decía− casi casi a traición, de mis labios escapó aquel conjuro impronunciable. El cielo se encolerizó de golpe, nubes de plomo rasgaron de inmediato el firmamento, el viento aulló furioso y el ciclón arruinó en un instante toda la magia y la dulzura de la tarde. Un parque triste y desolado, completamente arrasado, quedó tras su paso.
Incapaz fui de deshacer el hechizo aunque lo intenté, créanme, porque en el fondo odio la soledad, nunca fui tan perversa como en ocasiones gusto aparentar y, en realidad, yo sólo pretendía escarmentarles un poquito. Pero tranquilos, con mi suerte y para mi desdicha, seguro que el vendaval, a la postre tan traidor, al Reino de Oz a todos arrastró. Tal vez al País de Nunca Jamás. Y allí estarán ellos ahora. Agradeciendo mi torpeza. Felices como perdices.



Imagen: Pinterest


jueves, 28 de diciembre de 2017

El espíritu del lago


Guarda el bosque una leyenda de soledades y melancolías, de amores contrariados y corazones rotos, de dolor y muerte, de llanto y desolación. Cuentan que, entre las cristalinas aguas del lago que al borde de la ladera brilla, incorpóreo como ellas, fugaz y transparente, un espíritu de mujer habita. Unos ojos verdes, embrujadores, misteriosos, muy bellos y tristísimos que, de cuando en cuando, entre esas aguas −las gentes del lugar dicen− se divisan. Unos ojos que una traición de amor lloran sin consuelo, que, esperanzados y pacientes, ingenuos e inocentes, al amparo de la noche y de sus sombras, bajo aquellas mágicas aguas argentinas, siempre brillantes, contra toda esperanza al traidor aún esperan, tal vez le amen todavía. Sólo a los llorosos sauces, a los álamos centenarios, a los frágiles juncos y dulces nenúfares, a la brisa suave y la espectral neblina, algunas noches claras de luna llena su secreto revelan, junto a ellos lloran su infeliz destino y, sólo a ellos, sin palabras, hablan de su herida.



Este relato resultó seleccionado entre los finalistas del "I Concurso Donbuk de relatos de fantasía y ciencia ficción" y aparece publicado en la Antología del concurso "La luz me hace daño". Diciembre 2.017.


Imagen: Pinterest.


lunes, 25 de diciembre de 2017

Tiempo de ilusión


Barre lentamente la aurora el rastro de la noche mientras desde su ventana, todavía algo adormilada, contempla una mujer la escarcha que, a esa hora tan temprana, brilla aún en los tejados. Un destello de felicidad la asalta por sorpresa. De inmediato −sonrisa en los labios, ojos inocentes, traviesos y burlones− todo lo olvida: los años que corren sin remedio, el cansancio, el frío, el futuro tan incierto... En humo sus miedos, raudos, se deshacen, atenta al latido por un instante en su alma de algo hace mucho −demasiado− tiempo olvidado: la dulce y poderosa magia, la melancólica y conmovedora ternura, el alegre y fantástico hechizo... de la mañana santa del día de Navidad.



Imagen: Pinterest.



lunes, 18 de diciembre de 2017

Wendy


Su tiempo se agotó, con dulzura en el aire la magia se desvanece y ya muy próximo se advierte el  momento de marchar. Aunque... tal vez... ¿Y si al fin no resultara ello preciso? ¿Y si hallara el modo de esquivar tan tristísima partida?

Entre la ilusión, la fantasía, el deber y la razón, la niña se debate indecisa mientras, a lo lejos, la luz de una ventana para ella siempre abierta aguarda con paciencia su regreso. Al oído un rumor de campanillas, un susurro muy dulce y muy bajito que dolorido le murmura: <<Nunca jamás olvides>>. Un dedal sobre su pecho, cerca, muy cerca, del corazón. Para siempre en su recuerdo, quizá muy pronto diluido entre sus sueños, un muchacho de sonrisa pícara y valiente que a duras penas oculta el dolor que sus ojos gritan. Y una despedida: <<Segunda estrella a la derecha, ya sabes, todo recto hacia la mañana. Siempre allí te esperaré>>.

http://estanochetecuento.com/wendy/

            Imagen: Pinterest.



domingo, 17 de diciembre de 2017

Cuando llega el invierno


Nieva. Rauda y sigilosa, cae la noche sobre la ciudad. Ningún astro brilla en el cielo y la temprana oscuridad del invierno, a esta hora, ya todo lo invade. Una atmósfera húmeda y muy fría sin piedad hiela el mundo con su soplo glacial.
Por las calles nevadas un hombre, apenas un fantasma, camina. Cabizbajo y lento, triste boceto de sí mismo, abotonado hasta el cuello el chaquetón, solapas levantadas, surcos en la frente de pena y soledad, desarraigo y desconsuelo en lo más hondo de su alma... murmurando sueños, un chispazo de luz, de alegría o de esperanza, esta noche gélida persigue, sin saberlo, entre las sombras.
Engullen sus pasos las aceras: indiferentes, solitarias, blanquísimas. El eco lejano de un rumor de villancicos y campanillas, notas perdidas de una sinfonía misteriosa y hace ya mucho olvidada, hasta sus oídos, de improviso, el dolorido gemido del viento en sus ráfagas arrastra.
Navidad. Es Navidad, con asombro este hombre sin nombre advierte de pronto. Y recuerda...
Tras los cristales empañados de algunos balcones, caldeados y confortables hogares ahora adivina y la memoria de otro tiempo, a traición y sin remedio, de antiguas lágrimas y melancolía infinita, sus ojos grises, enigmáticos y profundos, con un destello de ternura, de inmediato desborda.
Abandonado en un mundo inmenso y oscuro, un corazón desengañado y por amor herido, atisba un instante la felicidad y prosigue su camino.



Imagen: Pinterest.



viernes, 1 de diciembre de 2017

Quimera


Mi vida siempre estuvo hecha de apariencias más que de verdades. Es cuanto puedo decir. Nadie en mi alma se adentró jamás y, sin embargo, mucho de mí todos hablaron. Cuentan que alguna vez fui la casquivana musa de un pintor de escaso ingenio y muchos aires de grandeza, que el corazón de un  joven músico −inclemente como siempre fui− en mil pedazos un mal día destrocé, que una leyenda de amores contrariados, de cuando en cuando, a mis ojos se asoma y un mundo de secretos arrastra mi sonrisa. Un juguete en manos del azar, caprichoso y enigmático: tan sólo eso es lo que he sido. Y nada importa lo que digan. Atraparme, no podrán jamás. Soy misterio, embrujo, fantasía... un suspiro, un anhelo, una ilusión... El más dulce verso escapado de labios de un poeta. Un bello sueño que sólo entre tus sueños habita.



Este relato apareció publicado en el blog "Tertulia de Escritores" el día 29 de noviembre de 2017.