viernes, 18 de agosto de 2017

Una tarde de verano


Desde la distancia, desde el pensamiento y la belleza, golpeados por la pena y la impotencia, invadidos por la angustia y el vacío, heladas lágrimas de cristal por los mortales lloran los ángeles del cielo. Lágrimas por una tarde de verano para siempre en mil esquirlas rota, por el futuro perdido que, tal vez, un día juntos dos corazones soñaron, por el desconcierto y el espanto a sangre y fuego grabado en los ojos de un niño, por tanta inocencia sin remedio perdida, por la tristeza profunda y el infinito desconsuelo de lo irremediable. Lágrimas que sombra, dolor y el arañazo del desamparo arrastran. Lágrimas desoladas, frágiles y desvalidas que hoy sobre la tierra vierte el cielo por tantas almas que, inmisericordes, nunca olvidan, no perdonan, a otras hieren y no aman.


Imagen: Internet.

lunes, 14 de agosto de 2017

El viaje


Abierta sobre la cama, todavía vacía, la maleta sonríe amenazante. El muchacho la contempla con una asfixiante sensación de vértigo en el estómago. Tanto tiempo como lleva soñando con el viaje, tantas noches en vela, tanta ilusión. Y ahora... ese miedo que a traición se le cuela entre las tripas, ese miedo que implacable martillea sus sienes. Pero no puede echarse atrás, ya no. No habrá otra oportunidad, lo sabe. Es este su momento y debe aprovecharlo. Marchar, descubrir el mundo, volar lejos muy lejos del hogar y un día, tal vez, regresar.

<<¿Listo? nos vamos, prepárate>>, muy suave y muy bajito le reclama una voz al otro lado de la puerta. Su corazón entonces se acelera, lo siente latir sin control y una inoportuna sensación de claustrofobia lo asalta por sorpresa. Nunca le gustó la oscuridad, sólo fingía ser valiente pero no es ya tiempo de arrepentimientos ni lamentos. Resignado, muy asustado, respira hondo del modo en que ha practicado durante los últimos días, la angustia cede poco a poco, se desviste, murmura una plegaria triste y dolorida y al fin, con una pirueta digna del mejor contorsionista, se acurruca dentro de la vieja maleta y cierra los ojos.

Imagen: Eduardo Úrculo.

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuenta la leyenda


Nunca mueren los viejos rockeros, cuenta la leyenda y no seré yo quien la desmienta. Al contrario. Casi podría asegurar que sea cierta. Tampoco quiero engañar a nadie y debo añadir por eso que morir tal vez no mueran pero envejecer... ¡ay! envejecer, vaya si lo hacemos.
Dejen que les cuente mi historia. No es una gran historia y nada tendría de particular si no fuera por el único y chiquitísimo detalle de que es la mía. Convendrán conmigo que, aunque insignificante, esta circunstancia resulta para mí fundamental. Aunque, tal vez... tal vez en el fondo sí lo sea. Una gran historia, digo. No sé, ustedes juzgarán. Pero, discúlpenme, a punto estaba ya de andarme por las ramas. Es esta dichosa tendencia mía a divagar que en cualquier momento me asalta. Y es que me encanta conversar aunque muchas ocasiones de hacerlo no tenga, esa es la verdad. Gajes de la vejez, ya les dije que, lenta pero despiadada e inmisericorde como suele, sin apenas darte cuenta, derrotado y solo el día menos pensado te deja. En fin, el caso es que creo haber avivado ya una pizquita su curiosidad y prometo no aburrirles si me brindan, generosos, su atención. 
Verán, todo comenzó por culpa de una joven. Lo sé, lo sé, no es un arranque muy original pero... es lo que sucedió. Una joven, les decía, que despertó un sentimiento hasta entonces desconocido para mí. Nada importa ya su nombre así que permítanme mantener el secreto. Magia, luz, belleza. Todo en torno a ella parecía siempre gravitar. Un soplo de felicidad me acariciaba el corazón cada vez que sonreía. Su mirada me hacía soñar, me ahogaba de amor y en mi infeliz inconsciencia, joven e ingenuo como era, a toda costa decidí lograr que ella me quisiera y con ese fin tracé un plan magistral.
Corrían los años cincuenta, el rock and roll despertaba con fuerza y yo, un muchacho hasta entonces tímido y del montón que nunca en nada había sobresalido, me aferré con pasión a aquella oportunidad. El cambio en mi apariencia resultó fundamental, debo reconocer: largas patillas, brillantina en el pelo, elaborado tupé, ropa ligeramente extravagante y... ¡voilá! patito feo de golpe transformado en bello cisne. Estrategia infalible.
Aunque nunca hasta entonces había la música entrado en mis planes, no cantaba mal y yo lo sabía. La vergüenza y los nervios me mataban pero recuerden que había una chica por conquistar y nunca hubo ilusión más poderosa en este mundo. Fue así que un día, en un baile de verano, quizá fuera la noche de San Juan siempre tan misteriosa y hechicera, tuve un impulso que para siempre cambiaría mi vida: abracé con descaro mi guitarra, subí sin pensarlo al escenario y, bueno, no es que quiera alardear pero... ¡fabuloso! no encuentro otra expresión. Aquel pueblo de casitas blancas junto al mar, la última luz del día desvaneciéndose en el horizonte, mil acordes fugitivos entre la brisa a la deriva, público enloquecido, electricidad en cada aplauso, martillazos en mi corazón. Sus ojos... ¡Ay!, aquellos ojos clavados en los míos.
Deseé con toda la fuerza de mi pobre alma enamorada que los relojes  se parasen, que se detuviese el tiempo y ese momento durase para siempre. Hace ya tanto de todo aquello.
En fin, ¿qué puedo decir? Me convertí en una estrella sin apenas darme cuenta y lentamente mi vida se disolvió en el caos. Rocé una felicidad que, de golpe, escapó de entre mis manos. Ella dijo que nunca podría quererme, el aire a nuestro alrededor en ese instante se congeló, murió el romance y yo me obligué a olvidar. No sé  por qué pero eso hice y hube de aceptar al fin que lo que una vez creí posible no lo era en realidad. Mudo de estupor, ni siquiera lloré.
Pasaron los años. Alegrías, penas, victorias, derrotas, simulacros de amor... Ruido y silencio.
Nada queda ahora. El tiempo se arrastra muy lento y todo me es ajeno en este limbo donde habito, aunque quizá tan sólo ocurra que demasiado cansado estoy ya de vivir sin ella, eterno enamorado de quien nunca volverá.
A pesar de todo, apagado, vacío, viejo y decrépito como estoy, para siempre ausentes quienes alguna vez mi mundo y mis sueños compartieron, algo superior a mi voluntad, más grande que yo mismo, me retiene aquí. Música y recuerdos se cuelan por alguna grieta del tiempo para susurrarme quién fui, para devolverme una gloria antigua. Exiliado de un lugar al que nunca podré regresar, en  ocasiones es brutal la soledad que siento e infinita la nostalgia por todo lo perdido.

Pero esperen, creo que estoy haciendo que suene peor de lo que es y no es eso. No, en absoluto. No pretendo despertar su compasión. Sólo ocurre que a veces me abruman los recuerdos y sueño la historia de un amor que nunca fue. Impenitente romántico en el fondo, ya ven. Pero no. No deben sentir lástima. Yo soy el Rey. ¡Todavía! ¡Siempre! Y sin embargo.... Los años, este cansancio infinito, tantas pequeñas humillaciones cotidianas, sin tregua me hacen dudar si este tipo vestido de blanco que salta todavía cada noche al escenario y mueve sus caderas maltrechas al ritmo de un inmortal "King Criole" soy yo mismo, mi fantasma o mi más fiel, entregado y devoto imitador.

viernes, 4 de agosto de 2017

Carta sin destino


Un ejército de hombres derrotados, de hombres sin rostro, sin sueños, sin futuro, tristes autómatas al cuidado de nadie que por una quimera imposible con furia lucharon un día, recorre mis entrañas. Sobre mí siento su llanto, su herida, el grito atronador de su cólera y su desgarro. Suplican desde su abismo mi ayuda. No deseo traicionarles. Aún así tampoco logro alcanzarles. Sé que no lo intento. Quisiera comprender qué me ocurre, cual fue el maléfico embrujo que en algún momento, sin apenas darme cuenta, secuestró mi voluntad para convertirme en esta marioneta sorda e insensible que ahora soy. Imploro con estas palabras un perdón que no merezco y a cada instante los pienso, torturado por la culpabilidad y la vergüenza que serán para siempre mi condena.
Firmado: El corazón roto de la vieja e inclemente Europa.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en  la imagen de Pedro Riverol Sicilia.

lunes, 31 de julio de 2017

Chicos y Chicas. Soledad Puértolas - Reseña.


Once relatos componen el último libro de Soledad Puértolas "Chicos y Chicas". Once relatos donde la autora, con el trasfondo común de las relaciones familiares y sobre todo de pareja, atrapa a sus personajes en algún punto conflictivo de sus vidas para mostrarnos su fragilidad, sus miedos, sus sentimientos, sus contradicciones, sus incertidumbres, sus desencuentros... Todos ellos son relatos deliberadamente inconclusos que no ofrecen un desenlace al lector, que le sitúan frente a escenas o anécdotas de otras vidas, sin juicios ni explicación, como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento.
Con una prosa sencilla, sobria pero también elegante y muy cuidada, nos permite la autora asomarnos a instantes concretos, a recuerdos, a sueños, a deseos, a  problemas cotidianos en la vida de hombres y mujeres absolutamente normales y corrientes, que continuarán luego su camino fuera del foco del lector y cuyas motivaciones sólo a él corresponde imaginar.

Capturan estos relatos momentos de vida que simplemente suceden. Vidas de repente trastocadas por un detalle, por un hallazgo, por un encuentro inesperado. Muy presente en todos ellos la importancia del azar. Vidas aparentemente normales donde quizá nada sea lo que parece.

domingo, 23 de julio de 2017

Al filo de un quizás nace la esperanza


Sssshhh... Silencio. Dejad que duerma. No la despertéis. ¿No veis que sueña? Miedo, soledad y tristeza a las puertas del sueño a su suerte abandonados; un beso lejano en sus labios de algodón un día olvidado; un recuerdo, un suspiro, una caricia, una ilusión...; junto al suyo, el rítmico latir de un gastado corazón; una sombra del pasado -derrotada y malherida, siempre enamorada- que entre sus sueños -confiada, dulce, pícara- invisible cada noche se desliza... No, no la despertéis. De mi absurda esperanza tened compasión, dejad -os lo ruego- que duerma. Tal vez,  conmigo sueña.


Microrrelato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía de Geir Mosed.

lunes, 17 de julio de 2017

Cortejo en la Catedral - Reseña.


Publicada originalmente en el año 1.893 y recuperada ahora por "D'Epoca Editorial" en una preciosa edición ilustrada por Charles E. Brock, "Cortejo en la Catedral" de Kate Douglas Wiggin es una novela corta narrada en forma de diario que, siguiendo las huellas de sus protagonistas, a través de sus anotaciones y siempre desde el punto de vista de ambos (recurso este muy original) nos lleva a recorrer los parajes más pintorescos de la Inglaterra del S.XIX de catedral en catedral.
 Una lectura diferente, amena, ligera, llena de detalles y situaciones insospechadas, incluido un pequeño homenaje a Jane Austen y su obra "Persuasión".
Relato de un romance sin demasiadas pretensiones pero mucho sentido del humor, en el que en todo momento predomina la ironía y el tono de comedia.

Divertida, desenfadada, pícara. Una historia cautivadora que se lee de un tirón y deja al terminar una sonrisa en los labios.  

martes, 11 de julio de 2017

Triste sirenita

Acurrucada en la arena, lloraba triste la sirenita. Se sentía tan sola, tan perdida en ese mundo desconocido y ajeno de pronto tan árido y hostil. Echaba tanto de menos su casa... el olor a sal, las algas, los corales, el hondo y rítmico latido del mar. ¡Ay, el mar!, ¡cómo le dolía su mar!. Con él soñaba. Soñaba despertar en mañanas plácidas, suaves y benignas, nadar en las tardes de sol hasta que el ocaso tiñera de naranja el horizonte, hasta ese instante en que poco a poco el agua cambiaba de color: del verde al azul, del azul al añil y por último casi al negro, dejarse mecer por aquellas olas brillantes, blanquísimas y juguetonas que tan bien todavía recordaba; soñaba con playas de arenas blancas, pescadores remendando sus redes bajo la última luz del día, la aventura misteriosa de algún velero espectral, la romántica voz de un vapor en alta mar... Soñaba la libertad.
Todo lo había perdido tras un espejismo de amor del que ya nada quedaba salvo infinitas promesas rotas y un bello príncipe tornado en cruel Barbazul. Tarde se dio cuenta... "Encontraré el camino de regreso", se dijo, al adentrarse lentamente en aquel mar bravío de aguas oscuras y profundas que tanto la había añorado, decidida a no flaquear esta vez. A cada paso se hundía más y más. Su alma, libre al fin, sonreía.


Este relato fue seleccionado entre los finalistas del "II Premio Nacional Narrativa Breve Villa de Madrid" y aparece publicado en el libro editado por la entidad AEPE. Junio 2.017.

sábado, 8 de julio de 2017

Un cuento de amor


Una advertencia de otoño hay en la luz y un halo de melancolía tiñe de romanticismo los colores del parque. El momento es perfecto y el muchacho no duda. La mira con dulzura, toma su cara entre las manos, la besa... Y es aquel un beso tierno, apasionado, mágico. Un beso de cuento. El beso de un príncipe a su princesa. Un auténtico beso de amor. En ese instante comprende ella que está enamorándose. Y sonríe. Enamorada, sí, pero... no de él. ¡Lástima! No es este mi cuento, se dice con cierto remordimiento. Y tras un segundo echa a correr.


Microrrelato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ en homenaje a Ernesto Ortega y su "Microenciclopedia ilustrada del  amor y el desamor".

jueves, 6 de julio de 2017

Elizabeth y su jardín alemán - Reseña.


"A veces la felicidad se esconde tras las verjas de un jardín, lejos de un marido que no te entiende y cerca de tus libros más queridos...".

Publicado por primera vez en 1.898 "Elizabeth y su jardín alemán" es un relato que contagia serenidad y optimismo. En forma de diario narra la autora -Elizabeth Von Armin- el paso de las estaciones a través de las plantas y flores de su jardín, la felicidad que en su cuidado encuentra, su lucha por convertir una finca casi abandonada en el jardín que siempre soñó tener, los juegos con sus hijas, la vida al aire libre, la importancia que da ella a la soledad, su modo de entenderla...
En tono irónico, descarado y burlón en ocasiones, cuenta la autora su indiferencia por una sociedad que siente completamente ajena y de la que por todos los medios procura distanciarse, su relación con un marido ("El Hombre Airado") que ni la entiende ni lo pretende, su desinterés por la rutina doméstica, la felicidad que encuentra en las más pequeñas cosas: libros, naturaleza, amigos, libertad...
Escrita de un modo sutil y delicado, muy sensible, las ideas que subyacen en la historia son, sin embargo, tremendamente rompedoras. Evidente resulta la crítica a la sociedad de la época, a la educación y el papel de las mujeres y evidente es también la reivindicación de un imprescindible espacio de libertad personal.

Un libro original, elegante, ocurrente y muy agradable de leer recuperado ahora por Lumen en una bellísima edición.