miércoles, 25 de mayo de 2016

Café amargo



Fue mi culpa. Lo reconozco. Quisiera poder decir que la luna llena me embrujó o la belleza del amanecer quizás... no sé, cualquier cursilería que se les ocurra pero no sería cierto. El error, como siempre, fue mío. Sé que no existen los cuentos de hadas, por supuesto, o que al menos ya nunca serán lo que solían pero por alguna extraña razón lo olvido siempre en el momento más inoportuno y no puedo evitar, a pesar de mi catastrófico currículum sentimental, cierta dosis de romanticismo. Así que, ya ven, aquí estoy. Sola. Otra vez. Petrificada desde hace horas frente a la escueta despedida que, amablemente, en algún momento de la noche, mi príncipe azul dejó junto a la cafetera, antes de salir huyendo de mi lado, con nocturnidad y alevosía, como alma que lleva el diablo, al parecer. "Perdóname" dice la nota, emborronada ahora por una lágrima traidora que sin permiso y por su cuenta ha ido a posarse sobre ella. En fin. Luego lloraré un poquito más. Ahora lo primero es detener la hemorragia de este pobre corazón que lo está poniendo todo perdido. Aunque, insisto, fue mi culpa. Lo sé mejor que nadie. Nunca debí decir aquel "te quiero".

martes, 10 de mayo de 2016

Naturaleza muerta

         El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas del viejo sauce. La tormenta con que los inmensos nubarrones habían amenazado durante días descargaba al fin torrencial sobre el jardín que con tanto mimo su dueño cuidaba a diario. Los nenúfares del estanque agonizaban desperdigados sobre la hierba, las rosas deshojadas lloraban tristes su belleza perdida, la tierra anegada se deshacía blanda como la arcilla desvelando lentamente el secreto tantos años oculto en sus entrañas.

         La sonrisa macabra de dos chuchos vagabundos con un fémur en los dientes foto de portada sería en todos los diarios a la mañana siguiente.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Sueños rebeldes

Es como sale mejor cualquier plan: una pizca de improvisación, un impulso incontrolable, aprovechar el momento, no pensar... Cuando al fin lo comprendí desapareció el miedo, abandoné mi eterna indecisión y marché lejos. Viajé, conocí otros lugares, olvidé monotonías. Con la distancia recuperé la ilusión y la alegría. Fui feliz. O eso quise creer a pesar de todas las noches en que mis sueños, obstinados, se empeñaron en contradecirme reviviendo en mi alma y en mi piel la humillación y los golpes que tantas lágrimas me hicieron derramar y que me obligaron un día a emprender esta huída sin retorno ni final.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Aprendiz de brujo

Es como sale mejor el conjuro: luna llena, palabras mágicas y un repentino chispazo de emoción, justo en el umbral entre sueño y realidad, al vislumbrar la belleza de un imposible. En ese instante, cuando invoco tu sonrisa, el mundo se ilumina de nuevo. Sabes que sueño contigo. Estás en mí. Escondida en algún rincón de mi cabeza. Una sombra del pasado. Un duendecito burlón que se ríe de mí y no se deja atrapar aunque, a veces,  por un momento, casi crea poder tocarte. Luego te desvaneces, la magia desaparece y el día comienza. El poeta llora su dolor. Sangran sus versos.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.