lunes, 26 de septiembre de 2016

A destiempo

Le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete que, puntual, le llevaba cada semana y la ternura que siempre sorprendía en ese gesto la conmovía de un modo extraño. Aquella mujer menudita de mirada transparente le tenía robado el corazón.
-Su paquete, doña Adela. Hasta el lunes.
-Adiós, hija, muchas gracias.
Doña Adela apretaba contra el pecho su tesoro, rasgaba con cuidado el envoltorio y, muy atenta, leía las notas de María. Esa chiquilla tan dulce, tan cariñosa siempre. Su maestra. Ecuaciones y poesía. ¡Ay, Adela, quién lo hubiera dicho...!, pensaba, mientras muy al fondo de sus ojos cansados una mujer más joven y menos deshecha sonreía feliz. 


           
Microrrelato para el concurso Relatos en Cadena del programa la Ventana de la Cadena Ser. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

A vuelta de correo


Mi queridísimo K:

Tu carta me ha emocionado de un modo que no alcanzo a explicar. Tanto tiempo esperé, tanto lloré de soledad, tan por costumbre tuve siempre esconder mis sentimientos... Y de pronto tu voz dulce, serena, tan cálida, tan cercana... Un destello de poesía que rasga la penumbra. Y mi corazón, un corazón profundamente herido, se rinde sin remisión.
Quisieras verme, dices, después de tantos años. Y yo tiemblo de miedo y de ternura. El tiempo, implacable, nunca perdona y de mí tan sólo quedan ya los restos doloridos de la mujer joven y quizá hermosa que alguna vez fui.
 Un alma cansada soy ahora, un alma triste que disfraza de sonrisa su dolor; que, con elegancia, decidió rendirse un día, blindarse para no sufrir, para no sucumbir jamás al desconsuelo. Una mujer herida que muy raramente cede al capricho de soñar despierta la fantasía de un amor eterno, mágico e inalcanzable.
Tarde, muy tarde, comprendí cuánto duele la renuncia, lo no vivido, lo ya perdido para siempre.
No pudiste olvidarme, dices. Leo tus palabras una y otra vez. Me asusta pensar que no seas real, que tal vez sólo en mi cabeza existas y vago como alma en pena con tu carta entre las manos incrédula, ilusionada e indecisa como nunca estuve. Quisiera protegerte, salvarte (salvarme) de la decepción que presiento. Y sin embargo...
No soy quien esperas. Eso trato de decir. Nunca lo fui y no pretendo engañarte. Pero el azar, tan caprichoso y enigmático siempre, cruzó en el camino la misma herida sin cicatriz de estos dos desconocidos y tal vez... si tú quisieras...

Con incertidumbre y esperanza

L.

P.D. Rescátame de las sombras, te pido.




Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

domingo, 18 de septiembre de 2016

Sueños de cartón


      Podría deciros que soy o tal vez fui una caja mágica; que mi interior guarda un misterio, un poder que a nadie jamás revelé; que alguna vez encubrí inconfesables secretos o que en un tiempo ya lejano y quizá más feliz protegí con fervor mil sueños de amor imposible, pasiones, deseos y esperanzas que al fin la vida, como suele, traicionó. Podría, sí. Y tentada he estado de hacerlo, no creáis, habría sido tan pero tan fácil... La historia era perfecta: magia, misterio, romanticismo... todo encerrado entre mis cuatro paredes de cartón, circunstancia ésta que, no podéis negarlo, me otorgaba el papel estelar, el protagonismo absoluto de la historia, vaya. Y ¡cómo habría disfrutado mi ego maltrecho de ese minutito de gloria!, debo reconocer. ¿Qué me ha frenado, entonces? os estaréis preguntando a estas alturas de tan extraña confesión. Os lo diré. Un único, ridículo, chiquitísimo detalle. La historia sería perfecta con la sola excepción de que no sería cierta. Y puede que yo un pelín fantasiosa sí sea pero mentirosa ¡jamás!. Así que, como seguro que ya habréis adivinado, sí, tan sólo soy lo que aparento, un embalaje antiguo y olvidado, una triste caja de cartón con aires de grandeza y cierta tendencia a la autocompasión, no lo niego, que de tanto en tanto sueña otras vidas para olvidar su desdicha, su mísera y callejera existencia (¿veis?, ¿qué os había dicho?: autocompasiva de libro, esa soy yo) y que en el fondo, muy en el fondo de su corazón, mantiene viva la esperanza de que, como en el mejor de los cuentos, en cualquier momento algo inesperado ocurrirá, algo mágico y maravilloso que la llevará a cumplir al fin su eterna y hasta ahora siempre frustrada vocación de cofre del tesoro. El cofre del tesoro de un pirata con suerte, por supuesto. ¿Sueño imposible?. Tal vez. Pero tremenda tristeza sería una vida sin imposibles que luchar.


     
       Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

   https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/09/16/viernes-creativo-escribe-una-historia-157/comment-page-1/#comment-5401

lunes, 12 de septiembre de 2016

Encrucijada

     El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca y cuando lo hizo un escalofrío recorrió su cuerpo. La memoria de un tiempo antiguo, doloroso y oscuro, un tiempo que durante toda una vida quiso olvidar, lo asaltó de golpe. Supo en ese momento que la suerte estaba echada y un cansancio infinito que tal vez fuera resignación, tal vez alivio por haber de afrontar al fin lo que siempre y tanto temió, fue lo único que sintió. Años eternos de espanto infantil, chispazos de horror revividos en un instante mientras sus manos, siempre asépticas y profesionales, luchaban ahora contra aquella pulsión irrefrenable sobre la piel del mismísimo diablo.


      
     Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Confesión


He matado a un hombre. Uno más. Hace exactamente dos horas y diecisiete minutos. No ha sido el único, ya digo. Hubo otros muchos antes. Siempre con premeditación y alevosía. Lo confieso ahora sin dolor ni arrepentimiento y no busco perdón, tampoco acallar mi conciencia, es tan sólo que por alguna extraña razón, que apenas yo alcanzo a comprender, sentí de pronto la necesidad de contar lo ocurrido. Posiblemente, y algo me avergüenza reconocerlo, buscara una pizquita de comprensión, quién sabe... No podría decir con exactitud cuántos hombres murieron o quedaron malheridos por mi causa a lo largo de los años, aunque sí sé con certeza absoluta que este último que tal vez todavía se debata entre la vida y la muerte, agonizante, no será el último. Devuélveme el corazón, suplicaba a mi espalda, incrédulo y deshecho en lágrimas al verme marchar, cumplida ya tan cruel misión. ¡Pobre diablo!. Su llanto patético y desconsolado nunca podría conmoverme aunque cierto es que él no tenía forma de saberlo, nunca la tuvo.... También yo un día perdí mi corazón y busco desde entonces un sucedáneo con el que llenar este inmenso agujero que quedó en mi pecho. Tampoco esta vez lo conseguí. Seguiré buscando.


Microrrelato para los "Viernes Creativos" de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Umberto Verdoliva